lunes, 26 de abril de 2010

Diferencia entre oir y escuchar.

Estamos en una época en donde no se escucha música si no que se hacen otras cosas que son acompañadas por la música como manejar o como estar en una fiesta o esa rara constumbre de los adolescentes de estar hablando con los amigos y al mismo tiempo tener los audífonos puestos con el Ipod reproduciendo alguna música tan mala que ni le ponen atención. Pareciera que el Ipod y los audífonos son mas una prenda para estar a la moda que algo para escuchar música. Para la gente escoger un disco de la colección ( Si es que hay una en su casa, ya que generalmente lo que hay es el Legend de Bob Marley, uno del potrillo y el último de shakira todo rayado porque no ofrecia música si no fotos y la posibilidad de contarle a los demás que uno lo tiene) tener la sensación de ponerlo, arrecostarse en el sillón y escucharlo entero mientras se leen las letras o las notas. La sensación emocionante de escuchar un disco por primera vez, contemplar su portada y dejarse llevar por la música. Uno podría pensar que eso ya no se hace porque no hay tiempo, y puede ser cierto porque en nuestra sociedad actual cada vez hay menos tiempo o se da menor importancia a los momentos de reflexión y de descanzo en donde entraría esta actividad. La tecnología esta matando la industria musical. A menudo la gente me pregunta: Porque simplemente no bajas los discos? Yo podría hacerlo y entonces no tendría que gastar un 5 y tendría la música de gratis pero estaría perdiendo cosas muy valiosas. Por ejemplo perdería el concepto del Álbum, es decir un disco no es solo la música, es el arte de la portada y la contraportada, la letra, la presentación y demás. Cuando pienso en un disco pienso en su portada, porque creo que la portada nos habla de la música que viene en el disco. Estaría por otro lado matando poco a poco la industria musical y entonces mis artistas favoritos tarde o temprano no podrán hacer discos porque nadie los compra y la música se vería afectada, porque no tendrían recursos económicos ni para tocar en vivo. De esta manera uno de los placeres mas grandes para mi es tomar el disco, ponerlo y sentarme a escuchar, ver la portada y las notas que trae, en que año se grabó, quienes son sus músicos, en que estudio etc. El placer de seleccionar un disco en la tienda y pagar por ese trabajo y por ese esfuerzo de músicos, productores, fotógrafos y demás que trabajan en un disco. Seamos sinceros, muchas veces decimos que no tenemos dinero para comprar música, pero en realidad gastamos muchas veces dinero en otras cosas que talvez no son importantes. Aunque suene raro, yo propongo la cultura, propongo el comprar música, asi como algunos proponen el leer o gastan millones en ese auto tan lindo, yo si pudiera haría de los discos parte de la canasta básica. Claro para mi es muy facíl decirlo porque me encanta la música, pero la música es vida, es cultura, es descanzo, es tiempo de reflexión, tiempo con uno mismo y el hábito de alimentar la industría talvez la pueda salvar y el disco no se convierta en una rareza. Algunos estamos tratando de salvar el disco de acetato tan fiel en sonido. No hay placer mas grande que poner Dark Side of the moon en la turntable, poner la aguja en el track y escuchar esa obra maestra en el formato para el cual fue pensada y no en mp3 que tira por la borda toda su ingeniería de sonido. Para mi comprar música es invertir en uno mismo, asi como comprar libros. Es más me parece una mejor manera de invertir el dinero para los adolescentes que gastandolo en bares o en otras cosas no tan recomendables. En las clases de los colegios y las universidades los jóvenes no saben quién fue Mozart, Jobim, Piazzolla o Violeta Parra. No saben quién es Chico Buarque, John Coltrane, Joan Manuel Serrat, Erick Clapton o Roger Waters. En Costa Rica cada vez más perdemos el criterio o la cultura músical no aprovechando lo barata que es la temporada de la orquesta sinfónica. Peor aún, tenemos músicos que no escuchan música y no tienen la menor idea de como suenan los discos Time out, Kind of blue, Abbey road, Artaud o Nevermind. Hay personas que aún no han escuchado la novena sinfonía de Beethoven o el Requiem de Mozart perdiendose de lo más grande y sublime de la música. Yo los animo a descubrir este gran océano de algo tan maravilloso como la música que sólo pudo haber sido inventado por Dios, que inclusive en su belleza nos recuerda y nos hace pensar en el Creador. Si uno quiere un disco y no tiene plata, pues ahorra. Asi como la gente ahorra para comprar un abrigo de 90mil colones. Por más fuera de lugar que sea yo los invito a escoger un día de la semana ir a la tienda escoger un disco, comprarlo, llegar a casa y con algo de tomar disfrutar de nosotros mismos acompañados de la música. Empieza tu propia colección.

2 comentarios:

The BlackBoard's Poet dijo...

He de confesar que nunca he sacado el rato para oir la música y seguir las letras... Pero si me gusta poner el disco y sentarme a escuchar. Concuerdo que llegar después de haber comprado un disco y ponerlo tiene una magia interesante.

Flavio Pigazzi dijo...

Esta muy buena tu nota.

Un amigo me enseño hace poco que cuando a uno una música y su artista le gustan realmente no se conforma con una copia pirata bajada de internet, la sensación de tener y escuchar el original es única y en eso también aporta la producción con que venga acompañado el DVD.

Es curioso, aquí en Argentina un espectáculo musical no baja de 100 pesos y hay entradas de hasta 300 o 500 pesos, y esos espectáculos están llenos.

Sin embargo pagar 30 o 50 pesos un DVD parece que no es necesario.

Claro pero no nos daría lo mismo ir a un recital y ver un doble de tu artista favorito haciendo el espectáculo gratis.